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Las series Isekai: el problema de un mundo perfecto...o no tanto.

November 23, 2018

Por Héctor Browne

 

 

 

 

Gran parte de la ficción es evasión. El mundo está lleno de problemas fuera de nuestro control, y una historia puede servir para escapar de esos problemas a otro mundo. Un género de manga/animé muy popular en estos días toma este punto: el Isekai (literalmente «mundo diferente» en japonés). Estas obras tratan sobre un protagonista, generalmente masculino, que viaja de un mundo parecido al nuestro, a otro, en la mayoría de los casos, uno fantástico con magia, criaturas mitológicas, y un cariz medieval. Muchas veces el protagonista entra en el mundo de uno de sus juegos favoritos, o muere inoportunamente, ante lo cual se le da otra oportunidad en un mundo distinto. En el mundo real, el protagonista puede ser un nerd, un otaku, o incluso alguien que no llama demasiado la atención, pero en el Isekai, es poderoso, muchas veces de una forma muy particular, como por ejemplo: puede usar magia muy poderosa en un mundo sin magia, poder usar tecnología avanzada en un mundo en el que esta no existe, etc.

Más que los distintos tipos de Isekai y los elementos que tienen en común, me gustaría discutir algo más específico: el mundo de los Isekai es presentado, la mayoría de las veces, como una alternativa mejor que vivir en nuestro mundo, pero ¿Por qué muchas veces los mundos alternativos son, de hecho, mucho más terribles que el nuestro para la mayoría de sus habitantes?

Para poder explicar esto, es necesario volver un poco atrás. Pensemos bien en las características del género. La fantasía, en general, está dirigida al público juvenil.  El protagonista usualmente representa al grupo objetivo que lee este tipo de historias: jóvenes de entre 12 y 16 años. Tomando esto en cuenta, ciertas características típicas para ese grupo aparecen rápidamente: personajes femeninos con cuerpos perfectos, pervertidos accidentales, un protagonista interesado en el sexo opuesto, pero incapaz de realizar nada con él (tanto para mantener la obra en el grupo etario, como para mostrar al protagonista como alguien inocente, que no quiere causar las situaciones que enfrenta, que parecen lloverle por casualidad). Esto, me parece, revela la opinión de los autores respecto a lo que los lectores quieren ser: una persona que, sin ser pervertida, alcanza lo que realmente quiere con el sexo opuesto. Alguien que, sin darse cuenta, es capaz de cambiar al mundo con sus poderes, pero que, a través de su inocencia, solo lo hace para bien. Este último punto es importante, y es la primera pista para poder responder nuestra pregunta. El protagonista hace mejor el mundo del que ahora es habitante. El poder de cambiar el mundo es algo que la mayoría de los jóvenes no tiene, o, al menos, siente que no tiene. Limitados por su dependencia en sus padres, pero desesperados por la libertad que se les coarta, el mundo se siente como una cadena.

 

 

En Isekai Maou to Shoukan Shoujo Dorei Majutsu, el protagonista era un excelente jugador de MMOs con un personaje muy poderoso, capaz de enfrenar a cualquier rival y apodado «Lord de los Demonios», pero en la vida real, es un lobo solitario que nunca ha hablado con mujeres, y que envidia profundamente a las parejas. Un día duerme y aparece en otro mundo: el de su MMO. Fue invocado por dos mujeres (ambas con diferentes estándares sexualizados de belleza: una de ellas es una mujer elfo con pechos gigantes; la otra es una mujer gato con piel más oscura, de pechos pequeños). Ambas necesitaban una bestia esclavizada, pero gracias al equipo avanzado del personaje, recibieron esos efectos y están obligadas a seguir las órdenes del protagonista.

Este sistema de esclavitud es común en el género. En Tate no Yuusha no Nariagari, el protagonista compra una esclava para que lo ayude en batalla. Esto nos lleva, al fin, a demostrar algo: los nuevos mundos que habitan los protagonistas de Isekai, tienen elementos que, en un mundo como el nuestro, son considerados increíblemente deplorables. La esclavitud, a pesar de existir en nuestro mundo, es rechazada abiertamente por la mayoría de las naciones. Otros elementos que se podrían considerar peores, o al menos exagerados en Isekai, incluyen guerras constantes, vidas completamente dispensables, pobreza extrema, rechazo directo a ciertas clases sociales, y un largo etc.

Con esto, replanteo mi pregunta: ¿Por qué muchas veces los mundos alternativos son, de hecho, mucho más terribles que el nuestro para la mayoría de sus habitantes? Creo que podemos aventurarnos a una tesis: los habitantes del Isekai no son el centro. De hecho, existen solo para que el protagonista demuestre sus poderes y sus capacidades. La esclavitud existe para que el protagonista libere a sus esclavos, o los trate como personas en vez de cosas. Las guerras existen para que el protagonista cambie su cauce. La pobreza está para que el protagonista demuestre su bondad, etc.

En conclusión, el «otro mundo» que aparece en la mayoría de los Isekai no es un mundo mejor. No literalmente, por lo menos. Es un mejor mundo para el protagonista, que es capaz de cambiar el mundo de manera mucho más fuerte. Es un mejor mundo para el lector, quien se siente identificado con ese mismo protagonista. Es el peor de los mundos para sus habitantes, que deben sufrir solo para demostrar las capacidades del protagonista, y seguirán sufriendo hasta que este llegue. Al cumplir el deseo de un protagonista, el mundo que este crea sufre. Después de todo, todas las acciones tienen consecuencias.

 

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