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Sobre el libre albedrío y Kara no kyokai

May 21, 2018

Por Héctor Browne

 

 

Uno de los principales conceptos occidentales que definen el poder de acción de los seres humanos es el libre albedrío. Esta predisposición —muy discutida en el catolicismo, pero muy presente, tanto en contra como a favor, en otras creencias— nos indica que cada ser humano es responsable por sus propias acciones. A cambio de esa responsabilidad, el hombre es libre de hacer lo que quiera, pero debe afrontar las consecuencias de lo que estas acciones causan. Ser libre no significa ser inmune al castigo, ni tampoco que sea posible solo hacer lo que queramos. Somos, después de todo, seres gregarios; dependemos el uno del otro para poder vivir en la sociedad que componemos. Es por esto que, generalmente, la libertad de hacer lo que queremos se limita a «has lo que quieras mientras no interrumpas la libertad del otro.»

     Este concepto incita a la individualidad de cada sujeto. Al ser libres, nos sabemos diferentes del resto, aunque dependamos de ellos. Esta individualidad es una de las llaves de la psique de occidente. Muchos conceptos salen de ella, por ejemplo, el sueño americano. Este no involucra a toda la sociedad estadounidense, sino al que lo logra, y a los que rodean al que lo logra.

     Ahora bien, el libre albedrío no se aplica a todas las sociedades contemporáneas. La sociedad oriental, por ejemplo, no tiene un enfoque en la libertad individual, sino en el bien de la sociedad en general. Cada persona es parte de un todo, cumpliendo una función, y por lo tanto debe estar al servicio de esa sociedad. No es que la libertad o definición individual no existan, sino que son secundarias a la sociedad en sí. He visto pocos ejemplos que demuestren esta diferencia mejor que el concepto de 起源, kigen en rōmaji, que aparece en Kara no Kyokai, y por extensión en todo el universo que la sigue (el cual incluye la saga Fate, Tsukihime, y una serie de otras obras que sería demasiado extenso mencionar).

     Entremos al tema. En el Nasuverse, la raíz, root, es el origen de todos los eventos del universo. En ella están todas las posibilidades del pasado, presente y futuro, y las almas de todos los seres vivos. Esta se encuentra fuera del «mundo», y es inalcanzable por medios tradicionales. El objetivo de la mayoría de los magos es alcanzarla, pues el que la alcanza borra el concepto de imposible. Esto se traduce, generalmente, en que obtiene cierta magia que trasciende lo posible con magia tradicional, y se vuelve uno de los magos más poderosos. Esto es casi imposible, y solo unos pocos la han alcanzado.

     ¿Qué tiene que ver esto con el libre albedrío, mencionado al principio? Es una relación compleja, pero interesante. Desde la raíz, existen ciertos conceptos, como «espada», «taboo», «la nada», o «nostalgia», que a veces forman a un humano. Eso es el kigen, u origen. Cuando una persona tiene un origen definido, este es el punto que define su existencia y dirige sus acciones. No es algo consiente, sino más bien una compulsión. Si una persona reconoce su origen, le es imposible evitar seguir sus designios, y se convierte en una obsesión hasta su muerte. En Kara no Kyokai, un personaje se convierte en el antagonista principal al conocer su origen. Hablo de Lio Shirazumi, cuyo origen es consumir, y eso lo lleva a su enfrentamiento final con Shiki.

     Esto nos dice algo sobre el libre albedrío. Si nuestras acciones están predefinidas, ¿tenemos realmente libre albedrío? Me parece que no. Ese libre albedrío sería rebelarnos contra nuestro origen, y ese origen es la fuerza que nos lleva a ser como somos. Con esta predisposición, lo que hacemos debe guiarse por ella, sepámoslo o no. Si tomamos esta interpretación literalmente, el origen sería como la genética: algo que no podemos cambiar, que viene en nosotros desde que nacemos, y que nos define, de cierta forma. La diferencia principal es que no podemos hacer nada contra el origen, y sí podemos hacer ciertas cosas con la genética, por ejemplo, operar errores como la escoliosis o la ceguera.

Es por este mismo origen que personajes como Shirou Emiya, protagonista de los tres caminos de Fate, actúan como lo hacen. El origen de Shirou es «espada», por lo que su magia eventualmente se transforma en la creación e invocación de ellas. Como una espada, está destinado a defender una causa, y eso lo convierte eventualmente en Archer, que, como Counter Guardian, defiende a la tierra en sí.  

¿Son libres, entonces, los humanos en el Nasuverse? Esto está abierto a la discusión. Yo creo que no. ¿Qué opinan ustedes?

 

Gracias por leer.

 

 

 

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